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¿POR QUÉ NO ME QUIERE COMO YO QUIERO?

En muchas ocasiones nos planteamos en nuestra relación que algo está fallando y no sabemos si es el momento de pedir ayuda y acudir a terapia de pareja, aquí os cuento una pequeña pincelada de las cosas que se pueden aprender y trabajar cuando acudimos con nuestra pareja para mejorar.

Las personas tenemos formas distintas de expresar un mismo mensaje y en este caso vamos a referirnos al amor que sentimos hacia nuestra pareja.

Cada persona tiene uno o dos tipos de lenguaje con el que nos sentimos más cómodos para expresar y con los que recibimos mejor el amor del otro.

En ocasiones en una relación de pareja pueden surgir desavenencias entre los miembros debido a la forma en que cada uno expresa lo que siente por el otro. “No me quieres como yo quiero que me quieras”.

Cuando conozco el modo en que mi pareja expresa su amor hacia mí, conozco más a la persona con la que comparto mi vida y entiendo que me quiere aunque sea de una forma distinta a la mía.

De esta manera podemos hablar de cinco lenguajes del amor:

1. Contacto físico:
Las palabras son las que dan expresión, sentido y dirección a nuestros sentimientos. Con esto nos referimos a los elogios y a palabras de afecto que puede dedicarnos nuestra pareja.

2. Palabras de afirmación:
Las palabras son las que dan expresión, sentido y dirección a nuestros sentimientos. Con esto nos referimos a los elogios y a palabras de afecto que puede dedicarnos nuestra pareja.

3. Tiempo de calidad:
Nos referimos a dedicarnos tiempo de calidad y completo como pareja, a estar presente, a compartir nuestras opiniones, emociones… Muchas veces el ritmo que lleva nuestra vidas (trabajo, hijos…) hace que demos esto por sentado y erosiona nuestra vida en pareja.

4. Regalos:
El que tengamos detalles con nuestra pareja simboliza un manifiesto físico de nuestro amor hacia la otra persona. Se trata de ver el esfuerzo materializado.

5. Actos de servicio:
Se trata de cosas que yo hago para que el otro no tenga que hacerlas, no porque no pueda sino para hacerle la vida más fácil.

Las preguntas son sencillas: ¿cuál es la forma en la que yo prefiero expresar/recibir cariño por parte de mi pareja? ¿cuál es la forma en que mi pareja expresa o prefiere recibir mi cariño? Cuando descubramos esto nuestra vida en pareja será mucho más satisfactoria.

3, 2, 1…. ¡RELÁJATE!

El ritmo vertiginoso de vida que llevamos, debido a la sociedad tan exigente que se está creando, hace que cada vez más nos cueste centrar nuestra atención, mantenernos presentes y ejercitar nuestro foco atencional para orientarlo hacia donde nosotros queramos. Todo esto nos lleva a que cada vez experimentamos con mayor frecuencia la temida y desagradable ansiedad!

Aquí va una propuesta de ejercicio que nos permitirá relajarnos y centrarnos en el momento presente, se trata de la relajación progresiva de Jacobson.

Este tipo de relajación se fundamenta en la idea de centrarse en las sensaciones de tensión y relajación que nosotros mismos generamos en nuestros músculos mientras realizamos un recorrido por todo nuestro cuerpo. Es importante situarse en un ambiente tranquilo, con ropa cómoda, permanecer sentado en una silla a poder ser con reposabrazos y mantener una respiración tranquila y constante. Empecemos el recorrido: 

Grupo I: mano, antebrazo y bíceps: Empezaremos con nuestro brazo dominante, apoyaremos con fuerza nuestro brazo en el reposabrazos y cerraremos el puño con fuerza centrándonos en la sensación de tensión y en lo desagradable que es. Pasados 10 segundos, aflojamos y nos centramos en la placentera sensación de relajación en nuestro brazo durante 15 segundos. Después pasamos al otro brazo. 

Grupo II: cabeza, cara, cuello: Ahora nos dirigimos a nuestra cabeza. Empezaremos frunciendo el ceño, cerrando los ojos con fuerza y arrugando la nariz durante 10 segundos para después soltar y centrarnos en la sensación de relajación durante 15 segundos. Después pasamos a la zona de nuestra mandíbula, apretaremos con fuerza los dientes y llevaremos nuestra lengua al paladar para después soltar. Por último trabajamos con nuestro cuello, llevaremos nuestra cabeza hacia nuestro pecho, intentando que nuestro mentón toque nuestro pecho, durante 10 segundos, para después aflojar durante otros 15. 

Grupo III: tórax, estómago y región lumbar: Empezaremos echando los hombros hacia atrás, intentando que nuestros omóplatos se junten, durante 10 segundos para después aflojar. Ahora pasamos a nuestro estómago, tensa el abdomen todo lo que puedas, imagina que te estás preparando para recibir un puñetazo, para después centrarte en la sensación de flojera que aparece.

Grupo IV: muslos, nalgas, pantorrillas y pies: Empezamos con nuestra pierna dominante.

Vamos a apretar nuestro muslo contra el asiento con fuerza a la vez que tensamos nuestras nalgas, como queriendo levantarnos de nuestro asiento pero sin llegar a hacerlo. Nos mantenemos así durante 10 segundos para después aflojar durante otros 15 segundos. Seguimos bajando, ahora vamos a estirar la punta del pie, girándolo hacia dentro y curvando al mismo tiempo los dedos, pero no tensando demasiado ya que podríamos hacernos daño, después aflojamos poco a poco. Repetimos el mismo ejercicio con la pierna no dominante. 

Para finalizar la sesión empezaremos a mover poco a poco y con suavidad las piernas y los pies, después los brazos y las manos, luego la cabeza y el cuello y finalmente abrimos los ojos.

Es muy importante que los músculos sobre los que ya hemos trabajado no vuelvan a tensarse.

Lo ideal es practicar este ejercicio a diario para que así, con el paso del tiempo llegue un momento en el que no sea necesario tensar los músculos primero, sino que simplemente evoquemos la sensación de relajación.

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