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Mes: agosto 2026

Del «nosotros» a la crianza: Isabel Fernández analiza en Psicología y Mente la transformación de la pareja tras la llegada de un hijo

La llegada de un bebé suele imaginarse como un momento marcado únicamente por la ilusión y la alegría. Sin embargo, detrás de la visión idealizada de la maternidad y la paternidad, se esconde una de las transiciones psicológicas más profundas y exigentes que puede experimentar una pareja.

La plataforma especializada y de divulgación Psicología y Mente ha entrevistado recientemente a Isabel Fernández Pérez, psicóloga y directora de nuestro centro Amaranta Psicología, para analizar cómo afecta el nacimiento de un hijo a la identidad individual, a la convivencia y al vínculo de pareja.

Bajo el título «El impacto psicológico de los hijos en la relación de pareja», Isabel reflexiona sobre cómo la falta de sueño, la carga mental y los nuevos roles pueden convertirse en estresores si no se gestionan desde la comunicación, la flexibilidad y el trabajo en equipo.

1. La transformación de la identidad: Una persona «nueva» a la que adaptarse

Cuando nace un bebé, nace también una nueva faceta en cada miembro de la pareja: la de ser madre o padre. Como explica Isabel en la entrevista, esta nueva identidad no se construye de la noche a la mañana, sino que es un proceso gradual.

  • Reorganización de prioridades: Las metas individuales o profesionales pasan a convivir de forma central con el compromiso de la estabilidad y la seguridad del bebé.
  • Diferencias en los tiempos de vinculación: En general, las madres suelen experimentar una implicación emocional más temprana (asociada a menudo con culpa, ansiedad o exigencia desde el embarazo), mientras que en los padres la vivencia de la paternidad suele consolidarse tras el nacimiento.

Esta evolución personal implica que cada cónyuge debe aprender a adaptarse no solo al nuevo bebé, sino también a la «nueva versión» de su pareja.

2. El cansancio y la falta de sueño: Aliados de la irritabilidad

El sueño fraccionado y la privación de descanso son de los factores que más alteran el estado de ánimo en los primeros meses. Provocan cansancio físico, bajo nivel de energía, labilidad emocional e irritabilidad.

Ante esto, nuestra directora recuerda una premisa fundamental: esta etapa es finita. Es vital no caer en la trampa de pensar que el agotamiento durará para siempre. Para superarlo, la clave reside en la comunicación fluida: pactar turnos de descanso nocturno siempre que sea posible y facilitarle al otro momentos de desconexión.

3. Conflictos habituales: La carga mental y las «tareas invisibles»

Uno de los puntos clave abordados en Psicología y Mente son las discusiones frecuentes en esta etapa. El conflicto más habitual no suele ser la falta de cariño, sino la desigualdad en la distribución de las responsabilidades.

En muchas ocasiones, debido a inercias culturales:

  • Un miembro de la pareja asume el rol de organizador y gestor (asumiendo la carga mental de planificar, recordar y prever).
  • El otro adopta un rol de ejecutor (cumple tareas, pero sin asumir la responsabilidad organizativa).

Esta asimetría genera sentimientos de injusticia y distanciamiento emocional. A esto se le suma la dificultad para conciliar el tiempo individual, el tiempo en familia y el tiempo a solas como pareja, además de la necesidad de establecer límites claros frente a la «familia satélite» (abuelos o allegados) en materia de crianza.

4. Claves para proteger el vínculo de pareja durante la crianza

Para evitar que el piloto automático y el cansancio erosionen la relación, Isabel Fernández propone estas pautas de trabajo en equipo:

  1. Practicar una escucha activa y honesta: Hablar abiertamente de las necesidades y sentimientos sin ver al otro como un contrincante, sino como un aliado.
  2. Proteger «reductos» de tiempo a solas: Aunque el bebé absorba gran parte del día, es imprescindible reservar pequeños espacios exclusivos para la pareja, realizando actividades agradables que refuercen el afecto y la complicidad.
  3. Repartir la carga mental: Organizar y planificar las tareas de forma consciente para que ambos miembros sientan que forman un equipo equilibrado.
  4. Cuestionar las expectativas idealizadas: Ajustar lo que esperábamos de la maternidad/paternidad a la realidad cotidiana ayuda a reducir la autoexigencia y la culpa.

¿QUIERES LEER LA ENTREVISTA COMPLETA?

Puedes consultar la conversación íntegra con Isabel Fernández Pérez en la web de Psicología y Mente buscando el artículo: «Entrevista a Isabel Fernández Pérez: el impacto psicológico de los hijos en la relación de pareja».


¿Sientes que la llegada de los hijos ha distanciado a tu pareja?

Transitar la maternidad y la paternidad no tiene por qué hacerse en soledad ni a costa del bienestar de la pareja. En Amaranta Psicología ofrecemos acompañamiento especializado en terapia de pareja y orientación familiar para ayudaros a reorganizar la convivencia, mejorar la comunicación y volver a disfrutar de esta etapa juntos.

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«Tenemos normalizado que la vida es esta»: Isabel Fernández reflexiona en Faro de Vigo sobre el estrés y la crianza en piloto automático

El ritmo del día a día nos empuja a vivir con la sensación constante de no llegar a todo. Listas interminables de tareas pendientes, entregas en el trabajo, la carga mental del hogar, los horarios de los niños… ¿En qué momento aceptamos que vivir acelerados era la norma?

Hace unos días, el diario Faro de Vigo publicó una entrevista muy especial a nuestra psicóloga y directora del gabinete Amaranta Psicología, Isabel Fernández, junto a la psicóloga Clara Díaz. Bajo el titular «Cómo dejar de vivir (y criar) en modo automático: «Tenemos normalizado que la vida es esta»», el reportaje aborda una realidad que vemos a diario en consulta: cómo el estrés crónico y la prisa constante afectan a nuestra salud y a la forma en que nos relacionamos con nuestros hijos.

Incluso durante la propia entrevista, la escena era el fiel reflejo del tema: Isabel respondía a las preguntas entre la consulta y el trayecto para recoger a sus hijos, mientras que Clara atendía la llamada mientras fregaba los platos antes de entrar a su siguiente sesión. Una paradoja que nos recuerda que ni siquiera los profesionales de la salud mental somos inmunes a la inercia de la sociedad actual.

¿Qué nos ocurre cuando activamos el «piloto automático»?

Como señalaba Isabel en la entrevista, la ansiedad muchas veces no nace solo de nosotros, sino del conflicto entre los ritmos exigidos por la sociedad moderna y el deseo de mantener vivencias tan esenciales como comer en familia o acompañar a nuestros hijos a sus actividades sin ir corriendo.

Cuando las demandas del entorno superan los recursos que sentimos tener para afrontarlas, el cuerpo y la mente reaccionan:

  • Aparición de la disociación: Para poder cumplir con una rutina «militar», a veces desconectamos de lo que sentimos. Seguimos haciendo cosas en automático —a veces sin recordar bien el trayecto recorrido— porque el sistema nervioso entra en un modo de supervivencia.
  • Somatización física: El estrés no resuelto se manifiesta en problemas digestivos, afecciones en la piel, insomnio, tensión muscular constante o la sensación de apatía y desconexión emocional.

El impacto en la infancia: Educar desde la prisa

Uno de los puntos clave que Isabel Fernández destacó en Faro de Vigo es el impacto que este estilo de vida tiene sobre los más pequeños.

Les pedimos a los niños que mantengan la calma, que se concentren y que no se alteren, pero el mensaje que reciben a diario es de urgencia: «vamos, rápido, que no llegamos». Esta incongruencia confunde su desarrollo. Los niños aprenden a relacionarse con el mundo a través del reflejo de sus padres; si perciben que lo habitual es vivir con prisa y mal humor, entenderán que esa es la forma natural de habitar el mundo.

Además, la prisa constante recorta la paciencia, acorta la «mecha» ante los conflictos y resta la oportunidad de disfrutar de tiempo de calidad en el que los niños se sientan realmente escuchados y atendidos.

Pautas para bajar revoluciones y recuperar la presencia

Dejar de vivir en automático no se consigue de la noche a la mañana, pero sí es posible empezar a introducir pequeños cambios en el día a día. Desde Amaranta Psicología, te proponemos dar los primeros pasos a través de estos pilares fundamentales que comentamos en el artículo:

  1. Atender a lo básico: Antes de intentar organizar la agenda, revisa tu descanso y tu alimentación. ¿Estás durmiendo las horas necesarias? Sin una base física mínima, el sistema nervioso no puede regularse.
  2. Revisar la organización con realismo: Siéntate con el calendario y evalúa si tus expectativas diarias son realistas para el tiempo del que dispones. Es imprescindible reservar bloques de tiempo, aunque sean breves, para actividades que de verdad te reconecten y disfrutes.
  3. Practicar la presencia en momentos cotidianos: Trata de ejercitar la atención consciente. Si estás comiendo, céntrate en comer; si estás hablando con tu hijo o tu pareja, deja el teléfono a un lado y escucha con atención plena.
  4. Soltar la culpa: Como recordaba la psicóloga Clara Díaz en el reportaje, no se trata de cargar con una culpa individual. Conciliar es difícil y cometer errores forma parte de la experiencia humana.

¿Quieres leer el reportaje completo?

Puedes consultar la entrevista íntegra publicada en la edición digital de Faro de Vigo el pasado 2 de junio de 2026 bajo el título: «Cómo dejar de vivir (y criar) en modo automático».


¿Sientes que el estrés o la ansiedad están condicionando tu día a día?

Si notas que el piloto automático se ha instalado en tu rutina y te resulta difícil recuperar la calma o conectar con los tuyos, en Amaranta Psicología estamos para acompañarte. Nuestro equipo de profesionales te ofrecerá un espacio seguro y herramientas personalizadas para aprender a gestionar la carga mental y recuperar el bienestar.

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